Monday, March 29, 2010

CITA en el caos...

Y dialoga Jesús con el eco de mi silencio. Con calma elocuente. Con augusta empatía. Con la comprensiva mirada de quien uno confía. El divino entendido con la voz de mi discordante vacío. Presente en este abismo atómico. El intérprete de mis contrasentidos. Señor, estás conmigo aunque no vea el brillo vigente en la cubierta de los cielos. Lúcido de amor en la demencia de mis carencias. Cuando te grito y escuchas caritativo, los desahogos nocturnos de mis agónicas rogativas. Tu gloria no es el lustre frío de un culto sombrío. Es la candidez atractiva de tu calidez compasiva.

Jesús, eres dulcemente afectivo. Eres real. La música oportuna en nuestros impasses tristes. El refrescante sí en nuestros impersonales noes, y el intenso no para nuestros inmensísimos temores. Eres el rostro de esperanza armónica. Cadencioso el divino se me conjuga obsequioso. Tus ojos sencillos castaños, y tu mirada sensata sin el alevoso azabache luctuoso. Vestido de inocencia, acoges con piedad al alma en su vergüenza. En mi rampante caos, te trazas manso y destacado. Señor, eres de mi universo en sus barullos, el líder soberano y con arrullos.

Eres el anhelo sobre todo. La caricia suave por dentro. El suspiro virgen del alma en su desconcierto. El sueño de nuestros más íntimos idilios. La lírica de una lluvia rítmica desde el tejado al caer. Jesús, eres quien nos lees tras el cortinaje. En el empedrado de la vida solapada de fachadas. Señor, eres quien te hospedas con nuestras reprimidas tristezas. La sonrisa coqueta tras la vela del amanecer, y el galanteo intencionado del jubiloso atardecer. Unas coplas de intactos amores, y otro bailoteo alegórico de despechados gorriones.

Al ritmo de las olas, el mar exuda un par de confesiones. Y desde el muelle de mi desierto, rueda otra lágrima de decepciones. Risueño tu rostro, la absorbe y corresponde. Los frescores de tu elevada esencia, ansiosos se insertan en esta brisa libre y salífera. A tu lado Jesús, el alma se reclina quebrantada sobre tu distendido hombro. Tus abrazos, cálidos, de bien la acogen. Y desde el Cielo desciende el cuerpo de un rumor en las alas de una armonía; es tu amor esparcido en nuestros caos, en otra de sus más novísimas sinfonías.

3 comments:

  1. Que lindo reflexionar en estas palabras

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  2. La sensibilidad de Jesús por nuestras necesidades más desconocidas, y aun por aquellas ignoradas por nosotros mismos, se expresa en la frase que dice: "Señor, eres quien te hospedas con nuestras reprimidas tristezas". Es que las hay. Ocultas a los ojos de nuestra propia conciencia, pero son el lugar de residencia predilecto del Cristo que adoramos.

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  3. Pastor muy lindo que gran talento el que se tiene de verdad bellisimoo. que Dios lo siga bendiciendo siempre y a los suyoss.

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