Jesús, en tus manos se refugia la paz. Se estremece pálida la paloma en las afueras del arca. Una canción de cuna duerme tierna en tu quietud. Señor, el reposo haya su asilo sólo en ti. Eres amparo de mi alma trastocada. Pacífico y no inmóvil. Sin el desgarro del apuro elocuente. Jesús, en tu abrazo galeno, lánguido se descuelga el desasosiego en tu apacible merced. Donde se remedia la vida. Sin la demencia del control. Donde mi espíritu en amores se descarga. En tu corazón. En la delicada composición de tu curativo descanso.Tu mirada se me antoja, y ella creativa se desata en otro infinito de caricias. Los ángeles lo imaginan. Mi alma en tus delicias. Jesús, el reposo se nutre de tu intimidad. Donde nace la paz. Se oye una orquesta de tus frescos suspiros. Es tu presencia. Eres el santuario de nuestro reposo. El coraje de la tormenta no llegará aquí. La brisa de tu alma dormita sin nada de prisa. Jesús, hay arrullo en el descanso de tu voz. La fuente de tu corazón ausenta todo ápice de alteración.
Adentro del cofre de tus entrañas. Jesús, eres el Cielo de los cielos. Más allá de algún sagrario, el reposo es con Dios, y no un insípido horario. Hay silencio en la floresta. Se ofrece plácido el arroyuelo. El mundo se ahoga voraz en una loca ansiedad. El vendabal declina. Señor, su furia se te inclina. El día se observa frente al rostro de tu interior. Tu santidad no es un ritual, es tu amor sin nadie igual. Oasis de júbilo. La iridiscencia de tu carácter. Tu belleza. Tu identidad. El reposo no es un tiempo en el vacío, es mi alma santificada en cariño contigo.
Jesús, mi corazón se acuna en tu pecho. En las huellas de tu interioridad. En la delicia de tu quietud. El alma se me desnuda con la suma de tu infinitud. Señor, eres el cálido albergue para esta víctima del pánico. Acógeme hoy en la capilla de tu sustancia. Junto adonde se protege certera la frágil paz. Desde donde me susurras trinos apacibles de reposo en invitación. En tu esencia entraré hoy Jesús, para encontrar gustoso el descanso seguro, en tu augusto remanso.
Senor
ReplyDeleteJUAN FRANCISCO ALTAMIRANO RIVERA
Gracias por compartir con migo y con otras personas esta maravillosa Historia que fue plasmada por Dios
para el mundo con el sacrificio de su hijo divino dandonos todo para que con su pasion llegaramos hacer libres espiritualmente y en todos los caminos de la vida, si llegamos meditar y a encontrarnos con nosotros mismos.
JENNY
Gracias Jenny...
ReplyDeleteTu comentario nos lleva a respirar el aire de la libertad que emana fragante desde el pecho de Dios. Al encontrarnos con nosotros mismos al pie de la cruz, descubrimos que Jesús es nuestra mayor necesidad.
Bienvenidas siempre tus opiniones...