Esta noche opaca las intenciones del sol al nacer. Villanas sus sombras secuestran el primigenio rubor del virgen amanecer. Un tétrico peso de soledad burla mi árido vacío. Las cortinas de la vida, temblorosas han decaído. Y en los contornos del alma, un velo mortecino se cuaja de pálidos silencios con rancios sarcasmos. Pero Jesús insiste tierno frente a mi pecho, como aquel que eterno le ama, y bajo el frío rocío, persistente llama y le acompaña. Y mientras agoniza la esperanza en el recinto del ser, paciente insiste este amante, dispuesto a la intimidad ofrecer.Es Jesús, en duelo con la noche del alma. Y su voz resiste el canto luctuoso del búho agorero. Trasnocha el divino Carpintero bajo el sereno desprecio frente a mis frías entrañas. Y las dudas nocturnas deambulan rabiosas tras sus llagas de amor, a filo del desprecio salvaje, querer las viles sin piedad depredar. Al suelo ha caído el manso Guerrero, dispuesto a batirse el infinito, contra las fuerzas del malévolo averno. Desde la nube de polvo envía su voz en las alas de su aliento, y frente a mi alma firme se levanta a rogarme por mi mejor bien, su más prontísimo ingreso.
Un no vomita mi pecho renecio, frente al Dios que al salvarme todo completo lo ha hecho. Se me asoma el Santo destrozado de indiferencia, y las persianas del alma bloqueo ingrato sin escuchar mi agónica conciencia. Y se torna Jesús en nardo de amores, porque sólo así, sentiré que con su oxígeno dígole que se largue sin dejarme clamores. Se me sugiere sin gritos, con el tacto de cada susurro. Con el llamado que suscita sin ninguna omnipotencia. O desde el piso del desvarío, adonde llega el que a su propia razón seguro le porfía. Pero aún es Él, en el ángel o en los vendajes de la vida y su autovía.
La hermosura soberana clama porque nos ama. Es el Rey del universo que pernocta esclavo en las afueras del alma. Es la Columna de la vida que se reclina hasta que el corazón le ceda, aunque sea otro pesebre en su pecho, o en la conciencia cualquier maltrecha esquina. Es Jesús, el que decide los grados del sol, y ofrece con ruegos el evangelio en voz. Es Él, a quien los vientos y la mar, sumisos le obedecen, mientras cualquier mortal con locura arrogante irreverente lo desprecie. Es la voz del Amado, la que no para siempre suplicará con un nuevo llamado.
Una vez mas me descubro admirando tan grande amor.....no creo comprenderlo!!!! no puedo siquiera imaginarlo!!! El Rey del universo, caballero eterno, parado a mi puerta, esperando..amante, suplicante...la misma vida.....esperando nacer cada dia en mi...la voz misma del amor...susurrando mi nombre.....
ReplyDeleteMagnifico!!!!! Dios mismo bendiga tu vida y nos permita seguir conectados con el mismo cielo a traves de tan hermosos poemas!!!!
Bendiciones!!!!
Gracias a Dios Adamaris...
ReplyDeleteRecién hace un par de días grababa en el estudio el primer audiolibro de "Jesús visto por dentro", y mi voz se quebró un par de veces cuando grabé "Seducción entre sombras". Al final, mis ojos nadaban en humedad. Es impactante imaginar todas las implicaciones de la conducta humana frente la amante seducción divina por nuestros corazones.
Corresponderle es vivir el amor a plenitud-!!!
Gracias siempre por tus comentarios...